En una de esas conversaciones que abarcan desde el fútbol a la política pasando por la religión, la televisión y demás campos de los que poco o muy poco sabemos, terminé el otro día hablando con una amiga de las Etiquetas, o como ahora se las denomina en la Era Digital, los "Tags". No recuerdo muy bien por qué la charla derivó en este tema.
La RAE define la etiqueta como: "Calificación identificadora de una dedicación, profesión, ideología, significación..." es decir, delimitan. Llevado a las personas, creo que las etiquetas son una de las mayores deformidades del ser humano, empecinado en colocar a cada individuo una de esas marcas y a partir de ahí tratar con él en función de lo que creemos que es acorde con la etiqueta asignada.
Si criticas a un partido político automáticamente pasas, sin comerlo ni beberlo, a ser del contrario, acogiendo para ello sólo las connotaciones negativas
PP="fachas", pijos, ricos... PSOE: Rojos, comunistas, vagos... (estas asociaciones llevan consigo una manera de vestirse, de afeitarse, de hablar... que en el caso de saltárselas, traerán consigo dudas y sospechas)
Si eres mujer y triunfas por la noche, pasarás a ser una guarra y creerán que sólo te interesa eso, aunque después te hayas leído 1.000 libros, tengas dos carreras... pero si eres chico serás un machote y con tener un Golf e ir a la moda te será suficiente.
Si eres gay o lesbiana, te tacharán directamente de vicioso, aunque no te comas un rosco, y si tus amigos son gays o lesbianas y tú no, pensarán que también lo eres porque no entenderán que un heterosexual se junte con un homosexual, como si hubiera una norma no escrita que impidiera la "mezcla".
Con los grupos musicales, el cine o con el deporte pasa algo muy parecido:
- "¿Cómo te gusta ese músico, si es un rojo?" (probablemente ese músico no haya realizado una declaración política en su vida, pero en el momento en que la prensa lo etiquete como "Cantautor" o diga que está en contra de las guerras, pasará a ser heredero de "La Pasionaria").
-¿Cómo puede ser de ese equipo, si son catalanistas o vascos...?"
-"Jamás iré a ver a ese actor/director, me cae fatal y hace tiempo dijo que..." (especialmente con el cine español)
Y cuando vemos a alguien que creemos que es de una manera en un programa o emisora de lo supuestamente contrario a lo que es, nos preguntamos con sorpresa "¿este qué hace aquí?" como ha sucedido recientemente con Alaska o Loquillo en el programa de Jiménez Losantos.
Así cientos de ejemplos, de etiquetas, de mezclas raras, de delimitaciones sin consistencia que lo único que consiguen es que perdamos oportunidades de aprender, de experimentar con algo más allá de lo que creemos que existe. Que ocurriera hace 80 años, que los medios eran muy limitados lo entiendo, pero que en el siglo XXI con las posibilidades de todo tipo que tenemos sigamos anclados en pensamientos tan simples, creo que es un error que no nos permite avanzar socialmente.
Todos lo hacemos, yo el primero, pero deberíamos ampliar el campo de visión, salirnos de la línea estipulada por no sabemos quién, y conceder el beneficio de la duda hasta comprobar por nosotros mismos la realidad en la medida de lo posible. Nos iría mucho mejor.
1 comentarios:
Qué poco fan soy de las etiquetas y de todo lo que limite lo que somos como personas.
Un beso!
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